domingo, 25 de marzo de 2018

LAS CONFERENCIAS , la organización de "La Paz"


LAS CONFERENCIAS: YALTA, POSTDAM Y LA PAZ

En febrero de 1945, las fuerzas del Eje se encontraban muy debilitadas y parecía que la victoria aliada era cuestión de tiempo, parecía el momento de que las grandes potencias se pusieran de acuerdo en qué iba a pasar cuando acabara la guerra y cómo iba a organizarse el mundo posbélico, pues si esto no se resolvía la situación de 1939 podría repetirse. Por ello, EE.UU., el Reino Unido y la URSS adoptaron el papel de árbitros globales para tomar decisiones que iban a tener duraderas repercusiones.

Del 4 al 11 de febrero de 1945, los jefes de gobierno de las tres grandes potencias; Roosevelt, por parte de EE.UU.; Churchill, representando al Reino Unido, y el jefe supremo de la Unión Soviética, Stalin; se reunieron en Yalta (Crimea) para coordinar los planes de guerra y llegar a un acuerdo respecto al futuro de Europa. En ese momento, las posiciones de los estadounidenses y los soviéticos parecen las más fuertes y los acuerdos las reflejan. Por un lado, la entrada de EE.UU. en la Guerra fue decisiva para cambiar la tendencia de la misma pero sus intereses se ven muy repartidos entre Europa y el Pacifico y percibe que cualquier ayuda acabaría rápidamente con el escenario bélico y no necesitaría seguir destinando recursos a una guerra que parece ganada pero que sigue sin acabarse. La Unión Soviética, en cambio, se encuentra a menos de 100 kilómetros de Berlín y su pacto de no agresión con Japón le permite concentrarse en un único frente, la dinámica bélica parece favorecerla.

En Yalta se tomaron cinco decisiones fundamentales para el futuro de Europa:

·    Tras la Guerra, Alemania sería desmilitarizada y dividida en cuatro zonas de ocupación (administradas por EE.UU., el Reino Unido, Francia y la URSS, respectivamente). También estaría sujeta al pago de indemnizaciones de guerra y a una reducción territorial estableciendo su nueva frontera oriental en los ríos Oder y Neisse.
·       Se  aprueba  una  Declaración  sobre  la  Europa  liberada,  que  venía  a  dar a entender que el continente se reconstruiría por medios democráticos, eliminando todos los elementos fascistas.


División administrativa de los territorios alemanes y anexión de territorios
 siguiendo las directrices acordadas en Yalta

·      La URSS obtendría el dominio de los territorios polacos conseguidos en 1939 por lo que Polonia se vería compensada obteniendo territorios alemanes en el occidente del país. La nueva frontera sería la ya mencionada línea Oder-Neisse.
·       Se da forma a la ONU, de la que ya existía una propuesta, concibiendo la idea del Consejo de Seguridad y de su funcionamiento.
·      Se llegó al acuerdo secreto de que la URSS apoyaría a EE.UU. en el Pacífico atacando a Japón en el plazo de tres meses tras la derrota alemana. A cambio la Unión Soviética recibiría la isla de Sajalín y las Kuriles y llegaría a una situación previa a la de la guerra ruso-japonesa de 1905.

Las tres grandes potencias volvieron a reunirse en Postdam entre el 17 de julio y el 2 de agosto, una vez acabada la Guerra. Estaban representadas ahora por Harry Truman(nuevo presidente norteamericano tras la muerte de Roosevelt), Churchill (quien sería sustituido por Clement Attlee tras las elecciones de 1945) y el dictador soviético Stalin; quienes pretendían ahora organizar una posguerra que se antojaba difícil dados los intereses contrapuestos de tantos territorios y la dura reconstrucción del continente tras los efectos de la Guerra.

Los acuerdos llevados a cabo incluían:

·    La  desmilitarización, desnazificación, descartelización  (eliminación de los grandes conglomerados industriales y empresariales, en su mayoría militares) y democratización de Alemania. Con esto se pretendía borrar todo rastro de elementos afines al régimen nazi, algo básico para la futura reconstrucción de Alemania.
·       La confirmación de la división administrativa de Alemania y Austria  en cuatro zonas de ocupación (algo propuesto anteriormente en Yalta). Ambos países permanecerían separados.
·       La devolución de los territorios ocupados por el Eje así como el desplazamiento y reasentamiento de los alemanes ubicados en dichos lugares.
·         Los criminales de guerra debían ser perseguidos y juzgados por un tribunal.

Las conferencias de Yalta y Postdam establecían las líneas generales sobre las que se diseñaría la reconstrucción política de Europa, sin embargo quedaban en el aire numerosas cuestiones resultantes de los cambios fronterizos realizados por el régimen nazi y por los mandatos de las grandes potencias. Estas cuestiones debían resolverse si Europa no quería convertirse de nuevo en un polvorín. Por ello, en 1947, las potencias aliadas y del Eje (salvo Alemania) se reúnen en París. El acuerdo incluía el pago de reparaciones de guerra, la democratización de los territorios (en los que se debían respetar los derechos de las minorías) y los ajustes territoriales que incluían:

·     Para Italia: la pérdida de sus colonias y la independencia de Albania.   Las fronteras italianas volverían a ser las de antes de la llegada del régimen fascista salvo las que tenía con Yugoslavia y Francia. Pierde además las islas del Adriático a favor de Yugoslavia y del Dodecaneso a favor de Grecia.
·         Hungría volvía, aproximadamente, a las fronteras anteriores a la Guerra.
·     Finlandia,   Rumanía y Bulgaria  volvían  a tener,  con  pocos cambios,  las fronteras anteriores al 1 de enero de 1941.

No será hasta la firma del Tratado de Paz de San Francisco en 1951, que no se produce el fin formal de la II Guerra Mundial, a pesar de la rendición japonesa en 1945. El acuerdo, retrasado por los acontecimientos en China y Corea, sería firmado por 49 países. Las fronteras niponas se vieron reducidas por los territorios perdidos durante la guerra y no se le impusieron reparaciones de guerra. Con facilidad pasó a convertirse en aliado de EE.UU.


MODIFICACIONES TERRITORIALES

https://www.youtube.com/watch?v=fUaxL2rS85E


ONU

24 de octubre de 1945 || Nacen las Naciones Unidas

En 1945, representantes de 50 países se reunieron en San Francisco en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, para redactar la Carta de las Naciones Unidas. Los delegados deliberaron sobre la base de propuestas preparadas por los representantes de China, la Unión Soviética, el Reino Unido, y los Estados Unidos en Dumbarton Oaks, Estados Unidos, entre agosto y octubre de 1944.
La Carta fue firmada el 26 de junio de 1945 por los representantes de los 50 países. Polonia, que no estuvo representada, la firmó mas tarde y se convirtió en uno de los 51 Estados Miembros fundadores.
Las Naciones Unidas empezaron a existir oficialmente el 24 de octubre de 1945, después de que la Carta fuera ratificada por China, Francia, la Unión Soviética, el Reino Unido, los Estados Unidos y la mayoría de los demás signatarios.
El Día de las Naciones Unidas se celebra todos los años en esa fecha.


martes, 13 de marzo de 2018

Bienvenidos estudiantes de 4to 2018

HISTORIA MEMORIA Y OLVIDO

     La memoria colectiva es el recuerdo o conjunto de recuerdos conscientes o no de una experiencia colectiva y/ o mitificada por una colectividad viva, de cuya identidad forma parte integrante el sentimiento de pasado. Le Goff
     Entre el olvido y la memoria, ¿qué elegir? La contradicción entre ambas fórmulas es sólo aparente. La memoria no se opone al olvido. La memoria es, siempre y necesariamente, una interacción entre el olvido (el hecho de borrar) y la salvaguarda del pasado en su totalidad –algo a decir verdad imposible. La memoria selecciona en el pasado lo que considera importante para el individuo o para la colectividad; además, lo organiza y lo orienta de acuerdo con un sistema de valores que le es propio. A los pueblos les gusta más recordar las páginas gloriosas de su historia que las vergonzosas. Las personas, por su parte, a menudo procuran liberarse de un recuerdo traumatizante sin lograrlo.
     ¿Por qué necesitamos recordar? Porque el pasado constituye realmente el fondo de nuestra identidad, individual o colectiva, y porque sin un sentimiento de identidad, sin la confirmación que ésta da a nuestra existencia, nos sentimos amenazados y paralizados. Esta exigencia de identidad es, pues, perfectamente legítima: necesito saber quién soy y a qué grupo pertenezco. Pero tanto los hombres como los grupos viven en medio de otros hombres, de otros grupos. Por eso no es posible contentarse con decir que cada uno tiene derecho a existir; es indispensable ver cómo esta afirmación influye en la existencia de los demás.    
     En cuanto a las colectividades, es raro que sientan la tentación de olvidar radicalmente el mal de que han sido víctimas. Los afro-americanos de hoy   no procuran de ningún modo que se olvide el traumatismo de la esclavitud que sufrieron sus antepasados. En éste y otros casos, cabría desear que, al igual que para los individuos, se evite la alternativa estéril de la omisión total o de la evocación sin fin: el mal sufrido debe inscribirse en la memoria colectiva, pero para permitir que nos volquemos mejor hacia el porvenir.
     Nadie debe impedir que se recupere la memoria. Antes de volver la hoja, decía Jelu Jelev, presidente de Bulgaria inmediatamente después de la caída del comunismo, hay que leerla.
     Pero, ¿basta recordar el pasado para evitar que se repita, como parece afirmar Santayana (“los que olvidan el pasado están condenado a repetirlo”)? En absoluto. A decir verdad, lo que se produce con mayor frecuencia es lo contrario: es un pasado de antigua víctima el que permite al agresor actual encontrar sus mejores justificaciones. Existe el riesgo también de que los que no olvidan el pasado lo repitan también, cambiando de papel: nada impide que la antigua víctima se convierta a su vez en agresor. La memoria del genocidio que sufrieron los judíos está viva en Israel; sin embargo, los palestinos han sido allí víctimas de otras injusticias.
     Los límites de esta forma de memoria, que da primacía a los papeles del héroe y la víctima, quedaron de manifiesto durante la conmemoración del cincuentenario de Hiroshima y Nagasaki en 1995: en Estados Unidos sólo se quería recordar la actitud heroica del país en la derrota del militarismo adverso; en Japón, sólo el hecho de haber sido víctimas de las bombas atómicas.
     Hay en cambio un mérito indiscutible en pasar de la propia desgracia, o de la de sus allegados, a la desgracia de los demás, en no reclamar para sí el estatuto exclusivo de antigua víctima. Asimismo, reconocer el mal cometido por nosotros en el pasado, aunque no sea tan grave como el que hemos sufrido, puede contribuir a mejorarnos.
     El pasado no tiene derechos en sí, ha de ser puesto al servicio del presente, así como el deber de memoria ha de quedar sometido al de justicia.-


Fuentes para elaborar el material: *”La nueva historia” de Jacques Le Goff) y *”La memoria del mal” de Tzvetan Todorov en Correo de la UNESCO  diciembre de 1999 “La memoria y el olvido”

ACTIVIDAD DE REFLEXIÓN Y COMPRENSIÓN LECTORA

1-¿qué entiendes por memoria? ¿y memoria colectiva?
2-¿qué relación hay entre memoria y olvido?
3-¿cuál es el "papel" de la Historia? ¿cómo se relaciona con el olvido y la memoria?
4-¿Quiénes son J. Le Goff y T. Todorov?




FRAGMENTOS EXTRAÍDOS DE LA OBRA: “1984” DE GEORGE ORWELL.

Las detenciones ocurrían invariablemente por la noche. Se despertaba uno sobresaltado porque una mano le sacudía a uno el hombro, una linterna le enfocaba los ojos y un círculo de sombríos rostros aparecía en torno del lecho. En la mayoría de los casos no había proceso alguno ni se daba cuenta oficialmente de la detención. La gente desaparecía sencillamente y siempre durante la noche. El nombre del individuo en cuestión desaparecía de los registros, se borraba de todas partes toda referencia a lo que hubiera hecho y su paso por la vida quedaba totalmente anulado como si jamás hubiera existido. Para esto se empleaba la palabra vaporizado. […]
Mientras doblaba y desplegaba mecánicamente los brazos – sin perder ni por un instante la expresión de contento que se consideraba apropiada durante las Sacudidas Físicas -, se esforzaba por resucitar el confuso período de su primera infancia. Pero le resultaba extraordinariamente difícil. Más allá de los años cincuenta y tantos – al final de la década – todo se desvanecía. Sin datos externos de ninguna clase a qué referirse era imposible reconstruir ni siquiera el esquema de la propia vida. (…)
Desde entonces, la guerra había sido continua, aunque hablando con exactitud no se trataba siempre de la misma guerra. Durante algunos meses de su infancia había habido una confusa lucha callejera en el mismo Londres y él recordaba con toda claridad algunas escenas. Pero hubiera sido imposible reconstruir la historia de aquel período ni saber quién luchaba contra quién en un momento dado, pues no quedaba ningún documento ni pruebas de ninguna clase que permitieran pensar que la disposición de las fuerzas en lucha hubiera sido en algún momento distinta a la actual. (…)
Si el Partido podía alargar la mano hacia el pasado y decir que este o aquel acontecimiento nunca había ocurrido, esto resultaba mucho más horrible que la tortura y la muerte.
El Partido dijo que Oceanía nunca había sido aliada de Eurasia. Él, Winston Smith, sabía que Oceanía había estado aliada con Eurasia cuatro años antes. Pero, ¿dónde constaba ese conocimiento? Sólo en su propia conciencia, la cual, en todo caso, iba a ser aniquilada muy pronto. Y si todos los demás aceptaban la mentira que impuso el Partido, si todos los testimonios decían lo mismo, entonces la mentira pasaba a la Historia y se convertía en verdad. “El que controla el pasado – decía el slogan del Partido -, controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado.”


El pasado, pensó Winston, no sólo había sido alterado, sino que estaba siendo destruido. Pues, ¿cómo iba usted a establecer el hecho más evidente si no existía más prueba que el recuerdo de su propia memoria?

A pensar:   puedes buscar información sobre la obra literaria.

1-      ¿Qué implicaba ser “vaporizado”? ¿Con qué fin consideras que se llevaba a cabo dicho procedimiento?
2-      ¿Qué obstáculos encuentra Winston Smith para “reconstruir  la historia” del período de su infancia?
3-      ¿Qué reflexión te merece el slogan del partido?
4-       ¿Qué relación encuentras entre memoria e historia en los fragmentos que se citan?

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Iniciando el año, nos ubicamos en 1945....
¿qué sucedió?  imposible abarcar todo, por lo tanto nos vamos a centrar en un hecho de importancia al menos para gran parte del mundo...el fin de la segunda guerra mundial.

VIDEO RESUMEN DEL ENFRENTAMIENTO DE ALIADOS Y EL EJE

https://www.youtube.com/watch?v=TJIsi9ZDSFY

Super resumen de revista científica Historia.

Hitler se suicidó el 30 de abril de 1945. Con gran parte de las tropas aliadas ganando posiciones en Europa, los rusos a las puertas de Berlín y el reciente asesinato de su mayor aliado, Mussolini, no vio otra salida. Con el dictador fuera de juego, ¿por qué no finalizó el conflicto hasta septiembre de ese mismo año?
Tras el suicidio del artífice y mayor impulsor de esta guerra, le sucedió al mando su número dos,Goebbels, el famoso ministro de propaganda. La situación de Alemania con él al frente no fue a mejor, tras fracasar en su intento de llegar a un acuerdo con la URSS, acabó suicidándose también. La esperada e inminente rendición se produjo el 7 de mayo de 1945, a manos del último presidente de la Alemania nazi, Karl Dönitz, que se rindió ante los americanos.
La Alemania de Hitler ya estaba fuera de combate, entonces ¿quién quedaba? Japón. Los americanos llevaban trabajando varios años en la creación de la bomba atómica, y cuando ya consiguieron que fuese una realidad, sus planes de usarla no cambiaron, tan solo varió el objetivo.
En vez de Alemania, el destinatario fue Japón. El 6 de agosto de 1945 se lanzó la primera de las dos bombas atómicas. El bombardero Enola Gay arrojó sobre Hiroshima la mortífera carga, que mató de un plumazo a 70.000 personas e hirió de gravedad a otras 70.000.
A pesar de este duro golpe, Japón no se rindió, y el presidente Truman prosiguió con su mortal ofensiva. El 9 de agosto de ese mismo año tuvo lugar el lanzamiento de la segunda bomba, esta vez, sobre Nagasaki. En este ataque fallecieron 80.000 personas.
El 15 de agosto, antes de que la aviación americana prosiguiese con sus lanzamientos, el emperador japonés Hirohito anunció públicamente su rendición. Finalmente, la capitulación oficial se firmó el 2 de septiembre de 1945 en el interior de un acorazado estadounidense.

Exactamente 6 años y un día después, el conflicto mundial más dañino hasta el momento puso punto y final.

Gran tema a debatir el siguiente: la bomba atómica... ¿quién sabe de ella? enlace para investigar http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/volumen2/ciencia3/061/html/sec_7.html

¿Era necesario lanzar la bomba atómica contra Hiroshima?

Arturo WallaceBBC Mundo, @bbc_wallace                                                                        26 mayo 2016
Nadie había tomado nunca antes una decisión así. Hasta el momento ninguna otra persona lo ha hecho. Y nadie más ha tenido que convivir con semejantes consecuencias.
Pero ordenar transformar a toda una ciudad en una sucursal del infierno y en el proceso acabar con la vida de 140.000 seres humanos –en su inmensa mayoría civiles, muchos luego de terribles padecimientos– no puede ser fácil.

Eso fue sin embargo lo que ocurrió después de que Harry S. Truman autorizó el lanzamiento de una bomba atómica sobre la localidad japonesa de Hiroshima, un 6 de agosto de hace ya 70 años*. "La usamos para acortar la agonía de la guerra, para salvar las vidas de miles y miles de jóvenes estadounidenses", se justificó el presidente estadounidense tres días después, en un mensaje transmitido el día del lanzamiento de una segunda bomba sobre la ciudad de Nagasaki.
Terminaba así la Segunda Guerra Mundial. Y empezaba un debate que todavía no ha terminado.
Efectivamente, muchos todavía consideran que la relativamente rápida rendición japonesa valida la decisión de Truman de recurrir a las armas nucleares.
Para ese entonces, los bombardeos de la fuerza aérea estadounidense ya habían causado más muertos que los que eventualmente provocarían los dos artefactos nucleares. Y Japón no se rendía.
Y la alternativa –una invasión acompañada por un bloqueo naval– muy probablemente hubiera tenido un costo todavía mucho mayor en vidas humanas, para ambos bandos.
Otros, sin embargo, jamás considerarán justificable el uso de armas o estrategias que no discriminan entre combatientes y civiles, y no falta quien considere que lo de Hiroshima fue un crimen de guerra.
Pero además, incluso en 1945, muchos estaban convencidos de que una rendición japonesa se podía obtener sin recurrir a las armas nucleares.
"Una pequeña concesión"
"Los japoneses estaban listos para rendirse y no hacía falta golpearlos con esa cosa horrible", diría por ejemplo, años después, Dwigth Eisenhower, en aquel entonces máximo comandante de las fuerzas aliadas en Europa y eventual sucesor de Truman en la Casa Blanca.
Y numerosos académicos –como Mark Selden, profesor de la Universidad de Cornell y editor de The Asia-Pacific Journal– han  llegado a la conclusión de que las bombas no fueron tampoco el factor determinante para que Tokio se rindiera.
"Los japoneses ya habían sufrido la destrucción de ciudad, tras ciudad, tras ciudad, con  la pérdida de aproximadamente medio millón de vidas, por causa de los bombardeos estadounidenses. Y no habían parpadeado", reconoció Selden.
"Pero era porque estaban queriendo obtener una pequeña concesión de Estados Unidos, que exigía una rendición incondicional: la protección del emperador", le explicó a BBC Mundo.
Según Selden, antes de la detonación de Hiroshima, Japón  ya estaba buscando desesperadamente un camino hacia la rendición y para ello había buscado incluso la intermediación de la Unión Soviética, con  la que había suscrito un tratado de neutralidad años antes.
Pero, para el académico, los soviéticos no estaban realmente interesados en ayudar a la negociación, pues les ataría más la idea de sumarse al conflicto para hacerse con nuevos territorios y obtener otras ventajas.
Y según Tsuyoshi Hasegawa, profesor del departamento de historia de la Universidad de California en Santa Bárbara, fue precisamente la posibilidad de un involucramiento soviético lo que terminó de decidir a Truman por el uso de la bomba.
Aliados incómodos
"La entrada de la URSS habría acelerado el fin de la guerra. Pero  EE.UU.  ya había empezado a entrar en conflicto con los soviéticos en Europa del este,  por lo que había preocupaciones", le dijo Hasegawa a BBC Mundo.
"Es decir, Truman  tenía un dilema. Y la bomba resolvió ese dilema".
"En otras palabras, la principal razón para usar la bomba fue forzar a los líderes japoneses a que se rindieran antes de que los soviéticos entraran a la guerra. Las dos cosas están muy conectadas", explicó.
Y tanto él como su colega de Cornell coinciden en que fue precisamente la decisión de Moscú de sumarse al conflicto contra los japoneses, dos días después de Hiroshima, lo que terminó de forzar la rendición nipona.
"Yo creo que es útil pensar en el lanzamiento de la bomba como el primer gran momento de lo que muchos llaman o les gusta llamar 'la Guerra Fría'", dijo Selden, quien cree que Washington  también veía la bomba como una forma de mandarles un mensaje a los soviéticos.
"Y vista desde Tokio, desde el palacio imperial, la idea de tener a los rusos a cargo, en lugar de a los estadounidenses, debe haber parecido tremendamente poco atractiva", le explicó a BBC Mundo.
El peso de la opinión pública
Para muchos, la sensación de que la bomba tenía mucho de mensaje para la URSS se amplificaría cuando, después de la rendición EE.UU., no tuvo problemas en permitir lo que tanto había pedido Japón: conservar en el trono al emperador Hiroito.
¿Por qué no hacerlo antes si, como opina Hasegawa, esto habría podido acelerar el final del enfrentamiento?
Efectivamente, según el académico japonés, si Truman quería terminar la guerra cuanto antes y sin usar la bomba atómica, tenía dos opciones.
"Uno, podía haber invitado a Stalin a suscribir la declaración de Postdam [que exigía la rendición de Japón] . Dos, podía haberle dado a los japoneses la señal de que EE.UU. estaba dispuesto a preservar el sistema imperial. Pero no hizo ninguna de las dos", le dijo a BBC Mundo.
Y, para él, el sentimiento antijaponés que predominaba en EE.UU.  luego del ataque a Pearl Harbor puede ayudar a entender por qué nunca hizo llegar ese mensaje.
"Los japoneses empezaron la guerra desde el aire en Pearl Harbor.  Ahora les hemos devuelto ese golpe multiplicado", fue de hecho una de las primeras cosas que dijo Truman en el mensaje en el que informó al mundo del ataque contra Hiroshima.
"La usamos contra aquellos que nos atacaron sin advertencia en Pearl Harbor, en contra de aquellos que han matado de hambre, golpeado y ejecutado prisioneros de guerra estadounidenses, en contra de aquellos que han abandonado cualquier pretensión de obedecer las leyes internacionales de la guerra", insistiría en su mensaje del día del ataque nuclear contra Nagasaki.
Y aunque hay otros que piensan que la bomba también fue detonada para justificar los miles de millones de dólares invertidos en el proyecto Manhattan o para permitir su perfeccionamiento, Selden no le da mucho peso a esos argumentos.
"Puede que haya sido un factor, pero no le doy mucho énfasis porque la lógica de usar la bomba para terminar la guerra y la lógica de usar la bomba para enviarle un mensaje a los soviéticos es muy, muy poderosa. No necesita de eso", le dijo a BBC Mundo.
Por otro lado, también  hay historiadores que disputan la aserción de que Japón estaba listo a rendirse y que EE.UU. lo sabía.
"Los japoneses no veían su situación como catastróficamente desesperada. Tampoco estaban buscando cómo rendirse, sino intentando una salida negociada a la guerra que preservara el viejo orden en Japón, no nada más la figura del emperador", escribió, por ejemplo, Richard B. Frank en un ensayo publicado en ocasión del 60 aniversario de Hiroshima.
Y, según Frank, gracias a las intercepciones radiales los líderes estadounidenses también sabían que la paz todavía no estaba al alcance de la mano y que Japón todavía tenía que ser golpeado con fuerza para que se rindiera.
Lo que pudo ser
En cualquier caso, Japón nunca se rindió. Y ni los gobiernos, ni los militares, actúan basados en intenciones.
Y tanto Hasegawa como Selden coinciden en que, habiendo desarrollado la bomba, era muy difícil que EE.UU.  no la terminara utilizando durante la guerra.
"Las reticencias morales habían sido superadas incluso antes de la bomba atómica, así que pasar de las bombas incendiarias a las bombas atómicas fue una decisión relativamente fácil porque es nada más un asunto de escala: es hacer con una bomba lo que antes hacían 300 bombarderos B29", explica Hasegawa.
Y esa es también la razón por la que Selden critica el uso de la bomba atómica, que para él no fue sino una extensión del uso de bombas incendiarias "en 64 ciudades japonesas, con pérdidas inmensas de vidas humanas".
"El argumento no es que Estados Unidos inventó esa forma de hacer la guerra. De hecho, creo que los japoneses y los alemanes fueron los primeros, luego los británicos los siguieron y los estadounidenses a ellos", le dijo a BBC Mundo.
"Y puedo apreciar el otro lado del argumento, que los militares tiene como prioridad proteger a sus propios soldados y terminar la guerra. No es algo irrelevante", explicó.
Y tal vez, por eso, más útil que preguntarse si el uso de la bomba atómica de Hiroshima era necesario o no, o evitable o no, su aniversario debería servir para reflexionar sobre las formas en las que, todavía hoy, se hace la guerra. O sobre por qué, todavía hoy, hay guerras.
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(*) Este artículo fue publicado originalmente el 6 de agosto de 2015, al cumplirse 70 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima, y fue republicado con motivo de la visita del presidente de EE.UU., Barack Obama, a esa ciudad este viernes.



lunes, 9 de octubre de 2017

descolonización

EL PROCESO DE DESCOLONIZACIÓN CONSTITUYE UNO DE LOS MÁS DECISIVOS FACTORES DE LA CONFIGURACIÓN DE UNA NUEVA REALIDAD HISTÓRICA EN EL PANORAMA GLOBAL, Y HA DADO ORIGEN NO SOLO A UN NUEVO TERCER MUNDO, CON UNA DINÁMICA INTERNA PROPIA, SINO TAMBIÉN A UNA SERIE DE CUESTIONES Y PROBLEMAS QUE SE PROYECTAN DIRECTAMENTE EN EL PLANO DE LA HISTORIA UNIVERSAL.

ESTE PROCESO PONE FIN AL SISTEMA COLONIAL QUE EN ASIA Y ÁFRICA HABÍA OPERADO DESDE EL SIGLO XIX.
SE EXPERIMENTAN FASES O MOMENTOS QUE SE PUEDEN AGRUPAR EN ESTOS PERIODOS:
- 1945-1955: INMEDIATA POSGUERRA, MOVIMIENTOS NACIONALISTAS SE EXPANDEN EN ASIA Y SE REGISTRAN REVOLUCIONES E INDEPENDENCIAS EN PAÍSES DE ASIA ORIENTAL Y CERCANO ORIENTE, SE CULMINA CON LA CONFERENCIA DE BANDUNG.

-1955-1975: TOMA CARÁCTER FORMAL EL TERMINO TERCER MUNDO Y SE PROPAGAN LOS MOVIMIENTOS NACIONALISTAS Y DE LIBERACIÓN AFRICANOS.

UN EJEMPLO LA INDEPENDENCIA DE LA INDIA


1. Antecedentes.

La India es una de las naciones más extensas del Asia Meridional. Se localiza en la Península del Indostán. Antiguamente había desarrollado allí una gran civilización. Posteriormente fue conquistada sucesivamente por diferentes imperios emergentes hasta la época contemporánea, como los persas, los griegos, los escitas, los árabes, los afganos, los mongoles, los portugueses, los holandeses y, por último, los ingleses, quienes a través de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, llegaron a conquistar y a ejercer casi dominio absoluto sobre la India.
Hacia 1857 se produjo la sublevación de los cipayos contra el poderío y abuso de la compañía. Como consecuencia fue abolida la compañía y su poder se transfirió a la corona, en 1858.
En 1876, la Reina Victoria de Inglaterra se confirió el título de Emperatriz de las Indias. Las autoridades coloniales inglesas, desarrollaron desde entonces, una política de respeto a los usos y costumbres hindúes y a la vez, practicaron el odioso sistema de segregación racial y, fundamentalmente la explotación.




Mahatma Gandhi
Mahatma Gandhi

2. Resistencia Pasiva y Mahatma Gandhi.

En la Primera Guerra Mundial (1914-1918) las tropas de la India, participaron a favor de Inglaterra. El triunfo inglés y de la Revolución Socialista en Rusia influyeron decisivamente en el surgimiento del movimiento nacionalista emancipador indio, dirigido por el líder Mahatma Gandhi (1869 1948).
Hacia 1885, varios dirigentes hindúes se unieron para crear el Congreso Nacional Indio, con fines reinvindicativos. Inglaterra se había comprometido a reconocer después de la guerra los derechos de libertad del pueblo hindú. Sin embargo, olvidando esta promesa y el principio Wilsoniano de la libre determinación de los pueblos, respondió, a las reclamaciones hindúes de libertad, con una represión marcial y cruenta. Ante esta situación, los pueblos del Indostán, tanto hindúes, como musulmanes, parsis, siks y cristianos, acordaron evitar choques de carácter religioso, fundamentalmente entre hindúes y musulmanes. Estos últimos se habían organizado en la Liga Musulmana (1906).
Después de una serie de acciones represivas de los británicos, contra el nacionalismo hindú, el dirigente visible, Mahatma Gandhi, adoptó una resolución, en la que se planteaba la no cooperación del pueblo con el gobierno colonial (setiembre de 1920 hasta 1922). Esta decisión consideraba la no participación en las elecciones; boicot a los productos extranjeros; renuncia a todos los títulos británicos; negativa de asistir a las escuelas gubernamentales y no pagar impuestos. Todas estas acciones se debían desarrollar sin violencia. Por otra parte se desarrollaba el crecimiento del separatismo musulmán. Años después estos hechos desencadenaron el desarrollo de una política moderna y exitosa, sin precedentes (1930-1934), con huelgas de hambre, boicots y otras medidas. Los llamamientos a la acción no violenta fueron pues métodos eficaces y ejemplares.

3. Independencia de la India.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial (1939), los dirigentes indios de talento y ambición, negaron su cooperación en el Congreso Nacional, porque el gobierno británico les negó concederles mayor grado de independencia, a cambio de su apoyo en la guerra. Hacia 1942 Mahatma Gandhi anunciaba el inicio de acciones anti-imperialistas, a través de una nueva jornada de desobediencia civil con el objetivo de que los británicos se retiraran de la India. Los ingleses respondieron con una represión cruenta sometiendo a prisión a muchos dirigentes hasta el fin de la guerra (1945). La resistencia pasiva, muchas veces, se convertía en violenta, hasta que el imperio inglés comprendió que ya no podía retener más a la India bajo su dominación.
El gobierno colonial inglés, a principios de 1947, decidió dividir la India en dos dominios: India, en la Península del Indostán, con población hindú y Pakistán, en el Penjab y Bengala, con población musulmana. Esta división generó una serie de enfrentamientos, con un saldo de más de 500,000 muertos.
El proceso de la independencia de la India entró en vigor a partir del 15 de agosto de 1947, elaborándose una constitución en el transcurso de 1948-1949. Gandhi fue asesinado por un fanático musulmán, en 1948, su cuerpo fue incinerado y sus cenizas arrojadas al Ganges. Surgió como figura importante su discípulo Jawaharlal Pandit Nehru. La India alcanzó su independencia total el 26 de enero de 1950, convirtiéndose en una república soberana y democrática.
El Pakistán había quedado como un estado independiente musulmán y a partir de marzo de 1956, agrupaba a Pakistán Occidental (Penjab) y a Pakistán Oriental (Bengala). En el territorio del Pakistán Oriental, a partir de 1971 se desarrolló una lucha contra la administración pakistaní occidental, dando origen al nacimiento de un nuevo estado denominado Bangladesh.



sábado, 26 de agosto de 2017

La revolución social y cultural

La mejor forma de acercarnos a esta revolución cultural es a través de la familia y del hogar, es decir, a través de la estructura de las relaciones entre ambos sexos y entre las distintas generaciones.
No obstante, a pesar de las variaciones, la inmensa mayoría de la humanidad compartía una serie de características, como la existencia del matrimonio formal con relaciones sexuales privilegiadas para los cónyuges (el «adulterio» se considera una falta en todo el mundo), la superioridad del marido sobre la mujer («patriarcalismo») y de los padres sobre los hijos, además de la de las generaciones más ancianas sobre las más jóvenes, unidades familiares formadas  por varios miembros, etc.
Sin embargo, en la segunda mitad del siglo xx esta distribución básica y duradera empezó a cambiar a la velocidad del rayo, por lo menos en los países occidentales «desarrollados», aunque de forma desigual dentro de estas regiones.
En Bélgica, Francia y los Países Bajos el índice bruto de divorcios (el número anual de divorcios por cada 1.000 habitantes) se triplicó aproximadamente entre 1970 y 1985.
La cantidad de gente que vivía sola (es decir, que no pertenecía a una pareja o a una familia más amplia) también empezó a dispararse.
En cambio, la típica familia nuclear occidental, la pareja casada con hijos, se encontraba en franca retirada.
En los Estados Unidos estas familias cayeron del 44 por 100 del total de hogares al 29 por 100 en veinte años (1960-1980); en Suecia, donde casi la mitad de los niños nacidos a mediados de los años ochenta eran hijos de madres solteras.
La crisis de la familia estaba vinculada a importantes cambios en las actitudes públicas acerca de la conducta sexual, la pareja y la procreación, tanto oficial como extraoficial, los más importantes de los cuales pueden datarse, de forma coincidente, en los años sesenta y setenta.
En Gran Bretaña la mayor parte de las actividades homosexuales fueron legalizadas en la segunda mitad de los años sesenta.
La venta de anticonceptivos y la información sobre los métodos de control de la natalidad se legalizaron en 1971, y en 1975 un nuevo código de derecho familiar sustituyó al viejo que había estado en vigor desde la época fascista. Finalmente, el aborto pasó a ser legal en 1978, lo cual fue confirmado mediante referéndum en 1981. ( caso italiano)
Aunque no cabe duda de que unas  leyes permisivas hicieron más fáciles unos actos  hasta entonces prohibidos y dieron mucha más publicidad a estas cuestiones, la ley reconoció más que creó el nuevo clima de relajación  sexual.
Y es que si el divorcio, los hijos ilegítimos y el auge de las familias monoparentales (es decir, en la inmensa mayoría, sólo con la madre) indicaban la crisis de la relación entre los sexos, el auge de una cultura específicamente juvenil muy potente indicaba un profundo cambio en la relación existente entre las distintas generaciones.
Los acontecimientos más espectaculares, sobre todo de los años sesenta y setenta, fueron las movilizaciones de sectores generacionales que, en países menos politizados, enriquecían a la industria discográfica, el 75-80 por 100 de cuya producción —a saber, música rock— se vendía casi exclusivamente a un público de entre catorce y veinticinco años.
 La nueva «autonomía» de la juventud como estrato social independiente quedó simbolizada por un fenómeno que, a esta escala, no tenía seguramente parangón desde la época del romanticismo: el héroe cuya vida y juventud acaban al mismo tiempo. Esta figura, cuyo precedente en los años cincuenta fue la estrella de cine James Dean, era corriente, tal vez incluso el ideal típico, dentro de lo que se convirtió en la manifestación cultural característica de la juventud: la música rock. Buddy Holly, Janis Joplin, Brian Jones de los Rolling Stones, Bob Marley, Jimmy Hendrix y una serie de divinidades populares cayeron víctimas de un estilo de vida ideado para morir pronto.
En primer lugar, la «juventud» pasó a verse no como una fase preparatoria para la vida adulta, sino, en cierto sentido, como la fase culminante del pleno desarrollo humano.
La segunda novedad de la cultura juvenil deriva de la primera: era o se convirtió en dominante en las «economías desarrolladas de mercado», en parte porque ahora representaba una masa concentrada de poder adquisitivo, y en parte porque cada nueva generación de adultos se había socializado formando parte de una cultura juvenil con conciencia propia y estaba marcada por esta experiencia, y también porque la prodigiosa velocidad del cambio tecnológico daba a la juventud una ventaja tangible sobre edades más conservadoras o por lo menos no tan adaptables.
Lo que los hijos podían aprender de sus padres resultaba menos evidente que lo que los padres no sabían y los hijos sí. El papel de las generaciones se invirtió.
La tercera peculiaridad de la nueva cultura juvenil en las sociedades urbanas fue su asombrosa internacionalización. Los téjanos y el rock se convirtieron en las marcas de la juventud «moderna».
El inglés de las letras del rock a menudo ni siquiera se traducía, lo que reflejaba la apabullante hegemonía cultural de los Estados Unidos en la cultura y en los estilos de vida populares, aunque hay que destacar que los propios centros de la cultura juvenil de Occidente no eran nada patrioteros en este terreno, sobre todo en cuanto a gustos musicales, y recibían encantados estilos importados del Caribe, de América Latina y, a partir de los años ochenta, cada vez más, de África.
 Los jóvenes vivían en sociedades divorciadas de su pasado.
Con la posible y única excepción de la experiencia compartida de una gran guerra nacional, como la que unió durante algún tiempo a jóvenes y mayores en Rusia y en Gran Bretaña, no tenían forma alguna de entender lo que sus mayores habían experimentado o sentido, ni siquiera cuando éstos estaban dispuestos a hablar del pasado, algo que no acostumbraba a hacer la mayoría de alemanes, japoneses y franceses.
La edad de oro ensanchó este abismo, por lo menos hasta los años setenta. ¿Cómo era posible que los chicos y chicas que crecieron en una época de pleno empleo entendiesen la experiencia de los años treinta, o viceversa, que una generación mayor entendiese a una juventud para la que un empleo no era un puerto seguro después de la tempestad, sino algo que podía conseguirse en cualquier momento y abandonarse siempre que a uno le vinieran ganas de irse a pasar unos cuantos meses al Nepal?
La liberación personal y la liberación social iban, pues, de la mano, y las formas más evidentes de romper las ataduras del poder, las leyes y las normas del estado, de los padres y de los vecinos eran el sexo y las drogas.
No obstante, el consumo de drogas era, por definición, una actividad ilegal, y el mismo hecho de que la droga más popular entre los jóvenes occidentales, la marihuana, fuese posiblemente menos dañina que el alcohol y el tabaco, hacía del fumarla (generalmente, una actividad social) no sólo un acto de desafío, sino de superioridad sobre quienes la habían prohibido.
Sin embargo, la importancia principal de estos cambios estriba en que, implícita o explícitamente, rechazaban la vieja ordenación histórica de las relaciones humanas dentro de la sociedad, expresadas, sancionadas y simbolizadas por las convenciones y prohibiciones sociales.
La revolución cultural de fines del siglo xx debe, pues, entenderse como el triunfo del individuo sobre la sociedad o, mejor, como la ruptura de los hilos  que hasta entonces habían imbricado a los individuos en el tejido social.
En la mayor parte del mundo, los antiguos tejidos y convenciones sociales, aunque minados por un cuarto de siglo de transformaciones socioeconómicas sin parangón, estaban en situación delicada, pero aún no en plena desintegración.
Las instituciones a las que más afectó el nuevo individualismo moral fueron la familia tradicional y las iglesias tradicionales de Occidente, que sufrieron un colapso en el tercio final del siglo.
El viejo vocabulario moral de derechos y deberes, obligaciones mutuas, pecado y virtud, sacrificio, conciencia, recompensas y sanciones, ya no podía traducirse al nuevo lenguaje de la gratificación deseada.
La incertidumbre y la imprevisibilidad se hicieron presentes. Las brújulas perdieron el norte, los mapas se volvieron inútiles.
Capítulo X LA REVOLUCIÓN SOCIAL, 1945-1990
La novedad de esta transformación estriba tanto en su extraordinaria rapidez como en su universalidad.
Para el 80 por 100 de la humanidad la Edad Media se terminó de pronto en los años cincuenta; o, tal vez mejor, sintió que se había terminado en los años sesenta.
Realmente, la rapidez del cambio fue tal, que el tiempo histórico puede medirse en etapas aún más cortas.
A finales de los años setenta los vendedores de los puestos del mercado de un pueblo mexicano ya determinaban los precios a pagar por sus clientes con calculadoras de bolsillo japonesas, desconocidas allí a principios de la década.
El cambio social más drástico y de mayor alcance de la segunda mitad de este siglo, y el que nos separa para siempre del mundo del pasado, es la muerte del campesinado.
Lo que pocos hubiesen podido esperar en los años cuarenta era que para principios de los ochenta ningún país situado al oeste del telón de acero tuviese una población rural superior al 10 por 100.
En América Latina, el porcentaje de campesinos se redujo a la mitad en veinte años en Colombia (1951-1973), en México (1960-1980) y —casi— en Brasil (1960-1980), y cayó en dos tercios, o cerca de esto, en la República Dominicana (1960-1981), Venezuela (1961-1981) y Jamaica (1953-1981).
Sólo tres regiones del planeta seguían estando dominadas por sus pueblos y sus campos: el África subsahariana, el sur y el sureste del continente asiático, y China.
Cuando el campo se vacía se llenan las ciudades. El mundo de la segunda mitad del siglo xx se urbanizó como nunca.
Casi tan drástico como la decadencia y caída del campesinado, y mucho más universal, fue el auge de las profesiones para las que se necesitaban estudios secundarios y superiores.
Pero, tanto si la alfabetización de las masas era general como no, la demanda de plazas de enseñanza secundaria y, sobre todo, superior se multiplicó a un ritmo extraordinario, al igual que la cantidad de gente que había cursado o estaba cursando esos estudios.
Esta multitud de jóvenes con sus profesores, que se contaban por millones o al menos por cientos de miles en todos los países, salvo en los más pequeños o muy atrasados, cada vez más concentrados en grandes y aislados «campus» o «ciudades universitarias», eran un factor nuevo tanto en la cultura como en la política.
Tal como revelaron los años sesenta, no sólo eran políticamente radicales y explosivos, sino de una eficacia única a la hora de dar una expresión nacional e incluso internacional al descontento político y social.
La entrada masiva de mujeres casadas —o sea, en buena medida, de madres— en el mercado laboral y la extraordinaria expansión de la enseñanza superior configuraron el telón de fondo, por lo menos en los países desarrollados occidentales típicos, del impresionante renacer de los movimientos feministas a partir de los años sesenta. En realidad, los movimientos feministas son inexplicables sin estos acontecimientos.

En realidad, las mujeres, como grupo, se convirtieron en una fuerza política destacada como nunca antes lo habían sido. El primer, y tal vez más sorprendente, ejemplo de esta nueva conciencia sexual fue la rebelión de las mujeres tradicionalmente fieles de los países católicos contra las doctrinas más impopulares de la Iglesia, como quedó demostrado en los referenda italianos a favor del divorcio (1974) y de una ley del aborto más liberal (1981)
La revolución social y cultural. Historia del siglo XX E. Hobsbawm.

actividad:
1- ¿por que habla el autor de revolución?
2- ¿donde se reflejan los cambios? en que aspectos? enumera, ejemplifica.
3- compara lo descrito con la situación actual, ¿qué ha sucedido, hay cambios, permanencias?

HISTORIA PARA QUÉ, LOS PROTAGONISTAS Y LOS PROCESOS DE LA HISTORIA RECIENTE Y CONTEMPORÁNEA

  ¿PARA QUÉ LA HISTORIA? elaboración personal. PIENSA, AL MENOS TRES FUNCIONES O UTILIDADES DE LA HISTORIA. EXPLÍCALAS... ¿QUIENES PROTAGO...